Psicóloga sanitaria · Especializada en autoestima
¿Sientes que nunca eres suficiente, hagas lo que hagas?
La baja autoestima no siempre se ve. A veces se esconde detrás de la autoexigencia, el perfeccionismo o la necesidad constante de agradar a los demás.
No siempre es fácil darse cuenta de que el problema es la autoestima.
Muchas personas llegan pensando que tienen ansiedad o estrés, cuando en realidad llevan años tratándose con una dureza que jamás utilizarían con alguien a quien quieren.
Una idea para llevarte hoy
«La forma en la que te hablas cada día puede convertirse en el lugar más seguro… o en el más difícil para vivir.»
Quizá te reconoces en estas situaciones…
Tu crítico interior siempre tiene algo que decir.
Aunque los demás valoren lo que haces, tú solo ves los errores.
Te cuesta decir que no.
Aceptas compromisos por miedo a decepcionar.
Te comparas constantemente.
Siempre parece que los demás lo hacen mejor.
Solo te permites sentirte bien cuando todo sale perfecto.
Un pequeño error hace que olvides todo lo que sí has conseguido.
¿Cómo puede afectar una baja autoestima?
Relaciones difíciles
Ansiedad
Autoexigencia
Comparaciones
Inseguridad
Dificultad para poner límites
Necesidad de aprobación
Miedo a equivocarte
La autoestima no consiste en decirte que eres perfecta.
No se trata de repetir frases positivas ni de convencerte de que puedes con todo.
La autoestima se construye cuando aprendes a tratarte con respeto incluso cuando te equivocas.
¿Qué trabajaremos en terapia?
Comprender cómo te hablas.
Identificamos juntas esa voz interna que lleva años acompañándote y de dónde aprendió su tono.
Aprender a tratarte con más amabilidad.
No desde el positivismo, sino desde el respeto real hacia ti, también en los días difíciles.
Recuperar confianza para vivir según tus propios valores.
Decidir desde lo que te importa, y no desde el miedo a decepcionar a alguien.
El acompañamiento integra Terapia Cognitivo-Conductual, ACT, Mindfulness y Autocompasión. Lo importante no son las técnicas, sino el cambio que vas a notar en tu día a día.
Antes y después de empezar terapia.
Antes
- Buscas aprobación constantemente.
- Te comparas.
- No sabes decir que no.
- Un error arruina tu día.
- Nunca sientes que haces suficiente.
Después
- Confías más en tu criterio.
- Te relacionas contigo con respeto.
- Pones límites sin culpa.
- Aprendes de los errores.
- Reconoces tu propio valor.
¿Y si el problema no fuera quién eres, sino desde dónde te estás mirando?
Cuando llevamos años midiéndonos por lo que hacemos, por la aprobación de los demás o por nuestras exigencias, es fácil perder el norte.
La terapia no busca que te conviertas en otra persona. Busca ayudarte a volver a conectar contigo.
Preguntas frecuentes
Suele notarse en la forma en la que te hablas: te exiges mucho más de lo que exigirías a otra persona, te cuesta reconocer tus logros y sientes que nunca es suficiente. No siempre aparece como tristeza; a menudo se disfraza de perfeccionismo o de cansancio.
Sí. La autoestima no es un rasgo fijo: es una forma aprendida de relacionarte contigo misma y, por tanto, puede aprenderse de otra manera. Con acompañamiento y práctica, esa voz interna cambia de tono.
Depende de cada persona y de su historia. Muchos procesos centrados en autoestima notan cambios en los primeros meses, y la duración se revisa contigo de forma abierta, sin compromisos indefinidos.
Muy a menudo sí. La autoexigencia y el miedo a fallar mantienen el cuerpo en alerta constante. Al trabajar la autoestima, la ansiedad suele bajar porque desaparece la sensación de tener que demostrar algo todo el tiempo.
Que lleve tiempo no significa que sea permanente. Lo aprendido hace años también puede revisarse hoy, con calma y a tu ritmo. De hecho, la mayoría de personas que acompaño llegan diciendo exactamente eso.
No necesitas convertirte en otra persona para empezar a sentirte mejor contigo.
En la primera sesión hablamos con calma de lo que te está pasando y vemos juntas cómo puede ser el proceso. Sin prisa y sin compromiso.
Reservar mi primera sesión«Dar el primer paso puede dar miedo. No tienes que hacerlo sola.»
